Las letras y las cosas

Categorías:

  • De cine
  • De esta bitacora
  • Del Caboclo
  • De literatura
  • Educacion
  • Fotos
  • Otras historias
  • Poemas
  • Relatos
  • Video
  • Archivos:

    <Febrero 2018
    Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2 3 4
    5 6 7 8 9 10 11
    12 13 14 15 16 17 18
    19 20 21 22 23 24 25
    26 27 28        

    Documentos:

  • Yo fui un Blogger bloggie
  • Educación y TIC
  • Otros

  • Blogalia

    Tomando café (relato)

    -¿Para qué sirve salir a tomar café?

    Sales de casa, del aburrimiento de ver siempre la tele o de estar sentado delante del ordenador -de su pantalla, más bien-, respiras, el sol de la tarde acaricia tus mejillas como la mejor amante del mundo jamás podría hacer, ves el mundo en directo, en tiempo real, y no en tiempo virtual. ¡Es tan agradable sentir cómo se desentumecen los músculos uno a uno! Caminas, sí, caminas un trecho hasta que a lo lejos divisas a la persona con la que te has citado. Cuando llegas a su altura la besas, aprietas su mano, la abrazas... yo qué sé, depende de la relación, supongo.

    -¡Hola, cómo estás!-dices, le dices, o le susurras al oído otras palabras más íntimas- ¿tomamos café?

    Y nos dirigimos despacito, sintiendo todavía ese sol vespertino que ahora es aun más agradable, porque es sol compartido, es sol para dos, seamos amigos, pareja, matrimonio o ex-matrimonio, que también, a veces, se juntan para tomar un café de media tarde y charlar de las vidas propias y de lo que todavía tienen en común: hijos, objetos, recuerdos, facturas...

    -¡Qué buena tarde!

    -Sí, maravillosa. En tardes así da como lástima estar encerrados ¿verdad?

    Hemos llegado a nuestra cafetería. Entramos en ella como en un templo, y templo es, al fin y al cabo, ya que es lugar de ritos: saludar al camarero, pedir el café como más nos gusta, tocar la taza con la yema de los dedos y sentir como el ardor de la infusión se cuela por nuestro cuerpo hiriendo levemente la epidermis. Sentimos el olor de la mezcla y con él, los recuerdos llenan nuestro olvido. El momento es impagable y sólo superado por el instante en que el líquido roza nuestros labios...

    -Mira, allí hay un sitio libre

    Cogemos la taza y un poco apresurado te encaminas junto a tu pareja, amigo o lo que sea, hacia el espacio divisado entre las brumas olorosas de tantos cafés servidos en esa tarde de suave y amoroso sol.

    -Por fin hemos conseguido un puesto. La última vez, ¿te acuerdas? estuvimos esperando más de una hora.

    Dejas la taza en el borde de la mesa y, degustando ese momento más aun que el propio café, acercas el teclado que tienes ante tus ojos, tomas el ratón como quien acaricia el pecho más hermoso del mundo y haces click sobre el icono del IRc. Al fin vas a comenzar a chatear. Necesitabas comunicarte con otras personas.

    © 2002 - 2003 caboclo
    Powered by Blogalia