Las letras y las cosas

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    Mirada

    Tenía una mirada perversa que combinaba perfectamente con la delgadez de sus labios. Cuando sus ojos te recorrían, parecía como si un rodillo de amasar te triturase. Sólo eras un guiñapo, materia moldeable, campo de trabajo.

    Tenía una mirada taladradora, agresiva; te miraba y te vencía, eras derrotado sin ser capaz de articular la más mínima palabra, apenas un estertor, en ocasiones.

    Tenía una mirada que actuaba como un sacacorchos. Primero se clavaba, y después giraba y giraba, siempre en el mismo sentido, constante, hasta que afloraba a la superficie aquello que jamás hubieras querido que se supiese. No eran posibles los secretos. No había intimidad.

    No necesitaba demasiado tiempo. En apenas un vistazo ya obtenía la rendición del contrincante. A veces, simplemente te miraba al paso si te cruzabas en su camino, y giraba la cabeza un instante para acompañarte con la mirada. ¡Qué crueldad! Ni siquiera necesitaba deternerse para afinar su puntería. Tan sólo inclinaba el rostro un segundo. Fin. Entregabas el campo de batalla. Así era de perversa su mirada.

    En algunas ocasiones pensabas que quizás no fuese consciente de lo que provocaba, pero no parecía posible que alguien con tal poder desconociese sus efectos.¿Cómo alguien con ese dominio del instante no iba a utilizarlo para cumplir sus propósitos? El problema, sin embargo, residía en que jamás pudiste descubrir ese plan meditado. Solamente era una mirada que tú completabas cuando te hería la epidermis por primera vez. Es posible que fuese eso, precisamente, lo que la convertía en demoníaca: te hacía volverte hacia tí mismo, su mirada desencadenaba tu propia mirada, era una especie de mirada-espejo, de río de Narciso.

    Tenía una mirada perversa, cruel, quién sabe si incosciente, quién sabe siquiera si te miraba realmente y no se trataba, lamentablemente, del deseo de ser mirado de esa manera.

    2004-01-30 01:00 | Categoría: | 1 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: El adjunto Fecha: 2004-02-01 04:38

    Uf! Al leerlo, yo también he sentido su mirada y me ha dado miedo.



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