Las letras y las cosas

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    Primera experiencia

    Cuendo era chico me invitaron a una tertulia poética. Me dijeron que llevara un libro de poemas que considerase imprescindible y algunos textos seleccionados para leerlos allí y que sirvieran para iniciar la conversación. Decidí llevar dos libros, Obras incompletas e Mujer de verso en pecho, ambos de Gloria Fuertes, y marqué con un lápiz algunos de los poemas que más cosas me decían. Llegué contento, ilusionado: era mi primera experiencia.

    Los contertulios eran mayores que yo, se conocían de otras veces, reían, murmuraban, o eso me parecía. Todos llevaban un libro, el libro, supongo: Martínez de Sarrión, Guillermo Carnero, Barral, Gimferrer, Kavafis, Eliot, Pablo García Baena, Ezra Pound, Luis Antonio de Villena, Gil Albert... Yo sólo llevaba dos libros de Gloria y la ilusión de conocer y aprender, de sentir y de comunicar, creo recordar.

    Las lecturas comenzaron desordenadamente; sin relación aparente pasábamos de Itaca a Marilyn Monroe y vuelta a Gongula. Yo leí las palabras de Gloria que en ese contexto -pueden imaginarse- sonaron directas y un punto prosaicas ante tanto refinamiento de asistentes. ¡Gloria frente a los novísimos poetas de los setenta! Los tertulianos de entonces despreciaron -me pareció- los versos de Gloria y yo no comprendí, ni todavía comprendo, por qué hay más lírica en un verso de catorce sílabas repleto de palabrería incomprensible que en la voz de la Fuertes, poemas que no me parece que se lean, sino que se oigan, más bien.

    Fue mi última tertulia poética como tal, y también la primera, como ya he dicho. Desde entonces, como Onán, prefiero el placer solitario de oir las palabras sencillas, directas, que escribieron Gloria Fuertes o León Felipe o Mario Benedetti o Nicanor Parra o Ángel González o Pepe Hierro o Gil de Biedma o Gioconda Belli o don Antonio Machado o don Luis Cernuda o Blas de Otero o tantos otros que andan por ahí, por los anaqueles de las librerías, por los rincones de mi casa.

    2004-07-08 01:00 | Categoría: | 5 Comentarios | Enlace

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    1
    De: Nikolaj Holmboe Fecha: 2006-04-10 23:49

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    Comentarios

    1
    De: jose Fecha: 2004-07-09 10:28

    ya veo entonces que Pere Gimferrer no debe de ser uno de tus preferidos



    2
    De: Toyita Fecha: 2004-07-10 00:47

    PORQUE ESCRIBÍ
    Ahora que quizás, en un año de calma,
    piense: la poesía me sirvió para esto:
    no pude ser feliz, ello me fue negado,
    pero escribí.
    Escribí: fui la víctima
    de la mendicidad y el orgullo mezclados
    y ajusticié también a unos pocos lectores;
    tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
    una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
    Pero escribí: tuve esta rara certeza,
    la ilusión de tener el mundo entre las manos
    -¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
    con toda su crueldad innecesaria-
    Escribí, mi escritura fue como la maleza
    de flores ácimas pero flores en fin,
    el pan de cada día de las tierras eriazas:
    una caparazón de espinas y raíces
    De la vida tomé todas estas palabras
    como un niño oropel, guijarros junto al río:
    las cosas de una magia, perfectamente inútiles
    pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
    La especie de locura con que vuela un anciano
    detrás de las palomas imitándolas
    me fue dada en lugar de servir para algo.
    Me condené escribiendo a que todos dudarán
    de mi existencia real,
    (días de mi escritura, solar del extranjero).
    Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
    digo que pasarán porque escribí
    y hacerlo significa trabajar con la muerte
    codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
    En su origen el río es una veta de agua
    -allí, por un momento, siquiera, en esa altura-
    luego, al final, un mar que nadie ve
    de los que están braceándose la vida.
    Porque escribí fui un odio vergonzante,
    pero el mar forma parte de mi escritura misma:
    línea de la rompiente en que un verso se espuma
    yo puedo reiterar la poesía.
    Estuve enfermo, sin lugar a dudas
    y no sólo de insomnio,
    también de ideas fijas que me hicieron leer
    con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
    pero escribí y el crimen fue menor,
    lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
    porque de la palabra que se ajusta al abismo
    surge un poco de oscura inteligencia
    y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
    Porque escribí no estuve en casa del verdugo
    ni me dejé llevar por el amor a Dios
    ni acepté que los hombres fueran dioses
    ni me hice desear como escribiente
    ni la pobreza me pareció atroz
    ni el poder una cosa deseable
    ni me lavé ni me ensucié las manos
    ni fueron vírgenes mis mejores amigas
    ni tuve co
    mo amigo a un fariseo
    ni a pesar de la cólera
    quise desbaratar a mi enemigo.
    Pero escribí y me muero por mi cuenta,
    porque escribí
    porque escribí estoy vivo.


    Enrique Lihn, lamento que ya no esté.
    **************



    3
    De: descalza Fecha: 2004-07-12 20:22

    Que gusto me da el leerle don caboclo..



    4
    De: Caboclo Fecha: 2004-07-12 20:51

    Y qué me gusto me da a mi ser leído por su persona, Descalza. Un abrazo.



    5
    De: lomix Fecha: 2005-01-18 13:57

    Un fragmento de un poema de Gloria:

    "Y nadie suena, o quema o hiela o llama / en esta noche, / en la que,/ como en casi todas,/ soy poeta de guardia".



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