Las letras y las cosas

Categorías:

  • De cine
  • De esta bitacora
  • Del Caboclo
  • De literatura
  • Educacion
  • Fotos
  • Otras historias
  • Poemas
  • Relatos
  • Video
  • Archivos:

    <Agosto 2018
    Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3 4 5
    6 7 8 9 10 11 12
    13 14 15 16 17 18 19
    20 21 22 23 24 25 26
    27 28 29 30 31    
                 

    Documentos:

  • Yo fui un Blogger bloggie
  • Educación y TIC
  • Otros

  • Blogalia

    Sin comentarios o ¿qué es lo que está pasando?

    En El País de hoy, en la página 9, aparecía el siguiente anuncio:


    Les ruego lean detenidamente el texto y, si lo desean o juzgan necesario, dejen un comentario sobre la cuestión, escriban un post en sus blogs o mándenme a la mierda.
    Desde que leí el anuncio esta mañana he estado pensando mil y un argumentos, razones y frases brillantes variadas con las que comentar el texto, pero ahora que estoy delante de la máquina me encuentro sin ganas de escribir sobre el mismo. Estoy aburrido de esta gentuza que piensa que todo es válido, que se puede sumar a y b para que de como resultado la letra que deseemos. Estoy harto de este país "de todos los demonios", como escribió Gil de Biedma; estoy harto de que haya gente que se crea el ombligo del mundo, de supuestas sociedades marcadas por su "unidad de destino en lo universal". Que se vayan al carajo.

    P.D. Se ocupan también del asunto:
    - El Pez.
    - Zifra.
    - Akin.

    No se ocupan del asunto:
    - Muchísimos blogs, pero no vamos a escribir todos sobre las mismas cosas ¿no?

    2005-05-25 16:49 | Categoría: Otras historias | 11 Comentarios | Enlace

    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://caboclo.blogalia.com//trackbacks/30063

    1
    De: InfoExistenz Fecha: 2005-05-25 19:20

    anuncio homofobo en el país: «vía por la boca muere el pez, me hago eco de la petición de enviar quejas a cartasdirector@elpais.es por el lamentable y repugnante anuncio publicado en la página 8 del periodico el país. sutilmente señal»



    Comentarios

    1
    De: Demócrata Fecha: 2005-05-25 18:56

    Vivimos en una Democracia ¿no?

    Que cada cual opine lo que quiera, aunque sea una soplapollez, nadie obliga a seguirlos.

    Sorprende la movilización blogalita ante ciertas cosas y como os callais ante todo lo que pueda erosionar vuestro bendito PRISOE.



    2
    De: Luis Fecha: 2005-05-25 20:41

    Yo creo que cuanto menos protagonismo se dé a estos trogloditas mejor.



    3
    De: Caboclo Fecha: 2005-05-25 23:46

    ¿Prisoe? Es, precisamente, en EL País -Grupo PRISA- en donde aparece el anuncio.
    ¿Movilización blogalita? Digo yo que cada cual puede movilizarse por lo que le parezca. A diario leo blogs y sitios variados en los que la movilización va en la línea contraria.
    Lo que sucede es que no parece muy correcto afirmar cuastiones como las que se afirman en el anuncio en cuestión sobre la proliferación de enfermedades, santidad del matrimonio y otras chorradas por el estilo.



    4
    De: El GNUdista Fecha: 2005-05-26 08:07

    Cuales son los límites de la libertad de expresión, la cosa es bien sencilla, sólo hay que leerse la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ah! y de paso el Código Penal español).

    Todos estos debates y dilemas han sido más que razonados cuando se escribió la Carta Magna (y eso que estábamos saliendo de una repugnante dictadura de derechas) o la Declaración de los DDHH (y eso que estábamos saliendo de una repugnante guerra provocada por dictaduras de derechas).

    Incluso podemos irnos a mucho antes pero el déficit de formación democrática de la sociedad es brutal así que no me extraña que nos tomen tanto el pelo.



    5
    De: irichc Fecha: 2005-05-26 12:01

    El lobby gay y la heterosexualidad degenerada (la homosexualidad siempre lo es) quieren que el sexo sea algo indiferente, neutro, relativo, convencional, intercambiable. Pero el sexo es algo más que echar una cana al aire. En cierto modo es la esencia del hombre, tanto del vulgar y sensual como del extraordinario y espiritual. Ambos se definen en base a su relación con el sexo, sea ésta inercial o racional, obvia o problemática. Negar esta condición constitutiva del sexo es negar al hombre y convertir la humanidad en una especie animal más. Con la diferencia de que, para colmo, se la condena a la más vergonzante y egoísta de las extinciones en el altar de la lujuria.

    Los homosexuales tienen un vicio por su condición, pero no pecan si no consienten a él. Absolutamente nadie puede ignorar indefinidamente las tendencias viciosas, y ningún mortal está libre de pecado. Ahora bien, ¿qué pensaríais de un obeso que intentase elevar la gula a la categoría de privilegio civil? Una cosa es respetar a los homosexuales y otra muy distinta es reconocer a los gays, capitular frente a la bajeza.

    Antes he dicho que el sexo, como valor psicológico, es la esencia del hombre, ya que no hay manera de sustraerse de él mientras se está vivo. Sin embargo, el sexo como valor moral es voluntad de descomposición, de desintegración y de vacío. Es una protesta contra el peso de la existencia. Se opone, entonces, al amor, del que resulta lo contrario: la voluntad de unión, de integración y de lleno, la afirmación de la vida.

    Un monstruo no es tal por su carácter improbable, es decir, por la parvedad de casos de su tipo, pues, si así fuera, también serían monstruos los seres excepcionales, Jesucristo a la cabeza. Ahora bien, el fenómeno monstruoso se da cuando un ser está dotado de órganos o facultades que no corresponden a fin alguno, como por ejemplo, tres ojos en un mismo rostro (que rompen el eje de simetría de la visión), la bicefalia (que impide ejercer autónomamente el control sobre los miembros) o la atracción por personas del mismo sexo, destinada a eliminar el amor de la faz de la tierra, como preámbulo macabro a la desaparición de la raza humana.

    Primero fue el amor sin descendencia ("libre"), luego el amor sin compromiso (al que habría que llamar "libérrimo"). Ahora sólo queda el "amor" sin amor, entiéndase, la cópula libertina, esgrimiendo el mero goce escatológico del propio cuerpo en perjuicio de cualquier otra consideración. Hay heterosexuales que "aman" así, pero no están obligados a hacerlo. La institución jurídica del "matrimonio homosexual", por contra, crea un paradigma que desecha cualquier forma de relación que no sea la fundada en el banal interés erótico.

    No puede haber comunión de ideales ni afirmación de la vida (esto es, familia) desde la perspectiva de la caducidad, como tampoco puede darse la amistad desde la instrumentalización sexual del otro ("Para considerar a una mujer nuestra 'amiga' sería preciso que nos inspirase alguna suerte de antipatía física", dejó escrito Nietzsche). Los homosexuales degradan el amor, rebajándolo hasta el nivel de la amistad, para acto seguido arruinar la amistad, encerrándola en la mazmorra del sexo.

    Y bien, el origen de la homosexualidad es sociológico, a saber: una mala disposición del padre para que el hijo se identifique con él. Y como el error engendra error, de familias malas pueden salir familias peores y hasta antifamilias o pseudofamilias. ¿Cuál es el quid del descalabro? Una sociedad débil, egoísta e individualizada daría lugar a esta clase de fenómenos inexplicables.

    Hoy los jacobinos, antes iusnaturalistas, olvidan ese límite que el mismo Parlamento inglés se puso: "La ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer".

    La medida legislativa que se comenta no ha sido acordada por ser un avance en materia alguna, sino por resultar electoralmente sabrosa. No ataquéis, pues, a la Iglesia, que siempre dijo lo mismo: atacad al partidillo que desde su fundación hasta la fecha ha tardado 125 años en reconocer y proclamar un "derecho inalienable", como parece al fin que lo es el concubinato homosexual. Mas adelantemos algo de teoría.

    El buen Estado debe reconocer los máximos derechos, que son finitos y consustanciales, y al menos garantizar las libertades, infinitas y de carácter accidental, en tanto que éstas no frustren a los primeros. Es de notar que los derechos se complementan mutuamente (al integrar la noción de hombre), mientras que las libertades de signo contrario (que constituyen al individuo) se limitan recíprocamente. Los derechos, a su vez, constriñen las libertades adversas a su realización, pero ninguna libertad, ejecutada para el caso, puede disminuir un derecho en general reconocido.

    Visto esto, pocos negarán que el trocar una libertad en derecho positivo "erga omnes" equivale a debilitar por un tiempo indeterminado todas las libertades y también todos los derechos naturales que se le oponen (verbigracia, el derecho a la familia). Aquí se une el inconveniente de que con ello no se protege nada duradero que justifique tal gravamen, quedándose la cosa en un mero refrendo "a posteriori" de la voluntad de Zutano y Mengano, privadamente respetable, si bien inútil y redundante en lo público. El individualismo institucional, además de ser una suerte de oxímoron, empobrece la esencia del hombre.

    Un Estado que garantice todos los derechos será o bien perfecto, si los armoniza con la libertad, o bien tiránico, si no lo logra. En adición, un Estado que reconozca todas las libertades se destruirá a sí mismo, convirtiéndose en anarquía. Por último, el que sólo reconozca parte de ellas cederá una fracción de su soberanía a grupos de poder, cual oligocracia.

    Las parejas estables gays, las poquísimas que hay y que habrá, no dan nada a la sociedad, luego la sociedad no les debe nada en tanto que parejas. Ello aún sin entrar a juzgar su aptitud moral, que, por supuesto, yo también discuto.

    El amor, en efecto, es la unión perpetua (o así pretendida) de dos seres y, en el caso de hombre y mujer, unión en cuerpo y espíritu. "Que sean una sola carne": cualquier otra definición lo desvirtúa. Así pues, el amor erótico, a diferencia del amor intelectual o místico, implica que esa perpetuidad se extienda al cuerpo mediante la descendencia. Y no puede decirse que el "amor" entre homosexuales sea místico, pues es carnal. Entonces, al carecer de fines carnales, es falso amor erótico, es mera lujuria y sometimiento a las pasiones, lo cual -si bien no basta para incapacitar o desacreditar a nadie- tampoco debe conceder derechos de más.

    La sodomía no tiene ningún fin, ni próximo ni remoto, que no sea la obtención de placer. Rascarse un brazo -se me contestará- tampoco cuenta con fines adicionales, y no por ello entra en la categoría de lo anormal o deforme. Pero nadie consagra una parte importante de su vida a rascarse, ni aspira a edificar algo superior a partir de este fundamento. Por ello es un abuso crear instituciones jurídicas "ad hoc" que, más allá de la protección contractual, amparen derechos inexistentes, como el que puedan tener los zurdos a trepar escaleras violetas. Máxime cuando tales prerrogativas individuales se oponen a derechos inalienables de la sociedad, por ejemplo, el de fundar una verdadera familia.

    Pero advirtamos este extremo: El matrimonio civil es el sometimiento del compromiso eterno a la contingencia contractual, la permuta de la fidelidad de dos por la voluntad de uno y otro. Sólo hay un matrimonio: el que nace queriendo durar para siempre; sólo Dios puede refrendar pactos incondicionales, indisolubles en sí y superiores a todo albedrío una vez consumados.

    Si el matrimonio civil ha logrado prosperar ha sido dado su parasitarismo con respecto al católico, empezando por el nombre. A pesar de ello, ha supuesto una brecha en la noción sacramental de la familia, que ahora se concibe con los trazos pragmáticos de una sociedad en comandita. No es extraño que ya muchos vean en esa versión descafeinada y falsa de matrimonio, y por extensión también en el matrimonio católico, un "papeleo inútil", prefiriendo a cualquier vínculo formal la ausencia completa de sujeción, el mero estado de facto, la idílica beatitud primitiva.

    Viene entonces cuando, en un ataque de inconsecuencia, "el pueblo", el atolondrado pueblo, exige que se legisle sobre las parejas de hecho porque la razón natural y la "igualdad" lo requieren. Salimos, pues, de una regulación para caer en otra. ¿Con qué fin? Protegernos de nuestra propia voluntad, aunque lo hagamos de manera artificiosa mediante la ley, que imaginamos no impuesta, sino emanada de nuestras conciencias.

    El "matrimonio homosexual", en fin, es un paso más en este montaje metafísico-jurídico, nacido para vaciar al hombre de sus responsabilidades irrenunciables en favor de un Estado omniabarcante, cuyo proceder no debe cuestionarse ni siquiera en el fuero interno. Se trata en definitiva del sueño de un déspota como Napoleón, perpetuado en el ideario fáustico del ateo.

    Además, el placer sexual es una pasión y, por consiguiente, carece de fines propios. Los homosexuales no reinvindican el derecho al amor (eso iba a ser como reinvindicar el derecho a la alegría: una estupidez), sino al placer. La capacidad de amar no puede regularse de forma directa, pues es de naturaleza interna. Sólo se regulan los actos externos, a saber, la consecución de una descendencia, a cuyo núcleo afectivo llamamos familia, o en su caso, la búsqueda del mero goce, a la que nos referimos como concubinato. La homosexualidad queda forzosamente reducida a este último supuesto.

    El sexo es siempre promiscuo, el amor es lo único que le pone freno. Y el amor necesita un cauce o fin duradero para no extraviarse ni agotarse demasiado pronto. Así pues, el "amor homosexual", aun si existiese, cosa que niego, no tendría nada que ver con el matrimonio al no contar con fines naturales.

    Los gays reclaman el derecho al matrimonio para escarnecer el amor y, mediante su marginación, parecer ellos menos enfermos. Se intenta dar una solución sociológica a un problema psicológico, arrastrándose a todo el cuerpo social en una caída en picado hacia la animalidad.

    En resumen:

    1) El "amor homosexual" es un acto natural (la cópula) carente de fines naturales (la reproducción).

    2) Todo amor busca unir a perpetuidad (el amor entre madre e hijo, padre e hijo, etc. no busca unir a perpetuidad, porque ya nace unido por el parentesco), pero el "amor homosexual" no sólo no lo logra, sino que no puede lograrlo desde sí mismo.

    3) Luego, o bien el "amor homosexual" no busca unir a perpetuidad, o bien lo busca sin fruto.

    4) Si no lo busca, no es amor.

    5) Ahora bien, si lo busca sabiendo que no puede lograrlo, también es engaño.

    6) Ergo, se elija lo que se elija, aceptadas las premisas, el "amor homosexual" sólo impropiamente puede llamarse amor.

    7) Y, si no se aceptan las premisas, entonces llamad amor a cualquier entretenimiento pasajero, con lo que demostraréis que, para conseguir vuestro cometido habéis tenido que degradar el concepto, tal y como se entiende de ordinario.

    Ahora el único freno contra la poligamia es la "dignidad de la mujer", que se esgrimiría como indisponible frente a aquellas a las que no les importase compartir marido. Pero parece que a nadie le preocupa la dignidad de la familia. Es hipócrita: permitimos uniones contra natura, minoritarias en nuestra sociedad, y les negamos a los inmigrantes sus uniones tradicionales que, siendo incorrectas, al menos no carecen de fines.

    Debo insistir: los gays no buscan ser naturalmente iguales que el resto de parejas, porque es imposible, ya que su condición física y espiritual se lo niega. Buscan que esas parejas sean iguales a ellos: eso sí es posible, y la ley aquí es sólo un instrumento para perpetuar esa práctica marginal. Por lo común la ley reafirma la costumbre generalmente aceptada; en España se ve que también nace para negarla y pervertirla a golpe de chantaje moral.

    No deja de ser sintomático el que muchos os hayáis tomado a modo de cruzada la invención de derechos, queriendo dotar de una dignidad especial a quien de por sí no la tiene. Como el que maquilla a una rana.

    Sólo hacer notar que el "amor homosexual", como el supuesto amor de los animales, carece de fines conscientes o inconscientes. Con la misma autoridad con que hoy se casan hombres con hombres y mujeres con mujeres, podrían "casarse" caballos con yeguas y hasta yeguas con novillos, amparándose la extravagancia en la libre voluntad del campesino. Ahora bien, el consentimiento sin derecho no obliga a terceros, pues es pacto entre criminales; y España y Portugal bien pueden dividirse el mundo en Tordesillas, que el mundo seguirá su curso.

    Saludos.

    Daniel.


    http://www.miscelaneateologica.tk



    6
    De: Juvenal Fecha: 2005-05-26 19:42

    Hace tiempo escribí una historia sobre el fondo de la cuestión. Me temo que un accidente de Bloxus y mi imprevisión hio que desapareciera. Era sencillamente el caso de dos personas. No eran categorías morales argumentando, y, de entrada, clasificando a priori e imponiendo esa claificación como universal y buena por el mero hecho de establecerla.
    No estoy de acuerdo con los términos apocalípticos en que se expresa el panfleto, pero puedo entender a quienes sencillamente no están a favor de la medida, o no la entienden.
    Tampoco estoy de acuerdo con los histéricos que señalan a la Iglesia en su totalidad, y que olvidan interesadamente que la Iglesia es mucho más que las declaraciones de parte de la jerarquía, que para este asunto dejan en silencio lo que hace de positivo, la diversidad de opiniones que no saltan a los periódicos o que vuelven la misma como arma arrojadiza.
    Y conste que estoy de acuerdo con la idea de que dos personas del mismo sexo puedan tener una unión estable con las coberturas que el Estado ha establecido.



    7
    De: irichc Fecha: 2005-07-03 20:42

    El fútbol pronto dejará de ser un privilegio.

    Tras largas deliberaciones la FIFA decidió al fin que a partir del mes de julio se encuadrarán dentro de este deporte “no sólo las concepciones futbolísticas más tradicionales”, consistentes en meter el pedazo de cuero con los pies entre tres palos, sino que “también se dará cabida al juego libre con las manos”, quebrándose de este modo el tabú histórico que excluía dichas actitudes de las reglas.

    La medida viene propiciada por las quejas de los colectivos que consideran que su derecho a jugar con todas las extremidades se ve lesionado por la restricción “antinatural” a las inferiores. En relación al tema su portavoz en España comunicó a esta agencia que “si Maradona pudo hacerlo y fue válido, ¿por qué a nosotros se nos discrimina?”.

    La Federación ha tenido que ceder igualmente a las presiones de los grupos que, en buena lógica, exigían la supresión de otro prejuicio, quizá el principal y más ominoso, es a saber: que se requiere una pelota, dos equipos y un campo para que el partido pueda celebrarse. Esta consideración, bien mirado gratuita, quedará abolida definitivamente gracias a la legislación en trámite.

    A pesar de las quejas de ciertos sectores poco aperturistas, las autoridades competentes han insistido en la importancia de no variar la denominación “fútbol”, que, gracias a su nuevo significado, englobará prácticas hasta ahora marginadas de la esfera futbolística, como el balón bolea, el lanzamiento de jabalina o el póquer. Todo ello, dicen, en aras de la igualdad más escrupulosa y del derecho a marcar goles, deducido espiritualmente del derecho a la libertad de movimientos.

    Los jubilados artríticos están de enhorabuena. Si bien su incapacidad física hacía imposible que se integrasen a las ligas de balompié, en cuestión de semanas serán tan válidos como el que más para emular a Ronaldinho. Sin moverse de la silla, por supuesto, y partiendo la baraja de naipes mientras las enfermeras hacen la ola.

    Saludos.

    Daniel.


    http://www.miscelaneateologica.tk



    8
    De: BLAGDAROS Fecha: 2005-07-03 23:11

    Tu y tu futbol. Anda, anda...que si esta bazofia es lo mejor que puedes escribir para defender la homofobia, vais listos.



    9
    De: Greg Fecha: 2005-07-14 20:28

    Un troll llamado Irichc/Daniel ha hecho su aparición en este blog.
    Más información en: http://esuntroll.blogspot.com/2005/06/daniel-vicente-carrillo-irichc-viccahr.html

    Ya sabéis: Don’t feed the troll (No alimentes/no contestes al troll)

    Un saludo



    10
    De: irichc Fecha: 2005-07-16 21:13

    Se me va a permitir, para variar, una pequeña apología libre de censura.

    Leo en la red:

    “An Internet troll is an individual (or a team of people) who construct an online identity and use it on message boards and discussion groups for specific abuse purposes. Note that when trolls operate in teams they are more difficult to recognize. On the Internet you cannot know who is sending a message unless you actually see who is typing on the keyboard. In particular trolls like to use multiple online identities and do not hesitate to “talk” to themself to support their points”.

    “An “Internet troll” or “Forum Troll” is a person who posts outrageous message to bait people to answer. Forum Troll delights in sowing discord on the forums. A troll is someone who inspires flaming rhetoric, someone who is purposely provoking and pulling people into flaming discussion. Flaming discussions usually end with name calling and a flame war”.

    Creo que el autor de este blog-homenaje tendría que revisar su terminología. No me siento identificado con el vocablo “troll” así definido, pues:

    1) No insulto nunca, salvo que precedan agresiones verbales que intentan boicotear los hilos en los que participo.

    2) Jamás cambio de identidad (Google es testigo), salvo cuando hay problemas con el registro.

    3) No oculto mi nombre real. Ni mi cara.

    4) No actúo en equipo.

    5) No tengo “trucos”, más allá de los dialécticos, perfectamente legítimos.

    6) Mis escritos son siempre argumentados, lo que los convierte en molestos. No busco ofender, sino convencer, aunque no espero que los recalcitrantes rectifiquen. Y de hecho nunca lo hacen.

    7) Tampoco persigo beneficios económicos de ninguna clase. Ni siquiera “fama”, ya que acogiéndome a filósofos clásicos descarto ser original y merecedor de la misma.

    En cambio, el promotor de esta página:

    1) Sí insulta.

    2) Sí cambia de identidad.

    3) Sí oculta su nombre real.

    4) Sí actúa en equipo.

    5) Sí emplea trucos, como la cita fuera de contexto y el “ad hominem”.

    6) No argumenta.

    7) Sin embargo, dudo que cobre por esta basura.

    Así que nos encontramos con un troll al 86%. Un troll que dice odiar a los trolls. Dime de qué presumes.

    En fin, acepto que se me aplique este calificativo vago y recurrente, como a Sócrates se le aplicó el de tábano por los rústicos temerosos de la corrupción de las buenas costumbres (hoy: lo políticamente correcto). Sólo razono, no hago nada distinto a vosotros, pero lo hago mejor.

    Recapacita: has tardado horas en redactar esto, yo te despacho en diez minutos.

    Saludos.

    Daniel.

    (Mensaje borrado del blog de Greg, cuyo lema ha pasado a ser “feed the troll, but don’t let him speak… unless you are the troll”).



    11
    De: reserva de agua Fecha: 2009-10-11 03:35

    Al igual que Luis creo que mientras menos atencion se le preste a este tipo de cosas mejor, si les damos atencion cumplen con su cometido...

    Atte.: Shawn
    Fabricación e instalación de tanques de reserva de agua en cualquier parte del mundo. contáctenos.
    reserva de agua



    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.80.93.19 (135d72c63c)
    Comentario
    ¿Cuánto es: diez mil + uno?

    © 2002 - 2003 caboclo
    Powered by Blogalia