Las cosas del fumador
Los que fumamos somos un poco idiotas, la verdad. Y no me refiero al simple hecho de fumar, que es una idiotez en sí misma -por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa-, sino a nuestra actitud. Me explico. Esta mañana la Cabocla fue a comprar tabaco y le dieron un paquete de esos nuevos que llevan como una especie de esquela mortuoria -¡hay que tener mala leche!- en el que decía:
EL TABACO PUEDE MATAR
Como nos parece lógico a los que conocemos a la Cabocla, le dijo al estanquero que si podía cambiarle el paquete. Y se lo cambió. Ahora ponía...
FUMAR PROVOCA ENFERMEDADES PULMONARES DE CARÁCTER MORTAL
Tampoco lo quiso. Nuevo cambio. Así estuvo hasta que le salió el de "Fumar molesta a los que le rodean", que parece algo más suave, sobre todo si, como dice la Cabocla, una fuma en la ventana y echa el humo para donde no hay nadie.
El caso es que, como los fumadores somos como somos, con esta nueva norma de las esquelas no van a conseguir que dejemos de fumar -y además, ¿le interesa al gobierno que dejemos de fumar todos?-, pero sí que se formen colas en los estancos hasta que nos salga la estampìta que menos nos moleste. Claro que es muy posible que vuelvan a ponerse de moda las pitilleras y así solamente hay que ver las esquelitas mortuorias un momento y después te fumas los cigarrillos la mar de a gusto hasta que acabemos echando los pulmones por la boca.