A vueltas con el mes de abril
Se preguntaba Sabina, hace ya demasiado tiempo, quién coño le había robado el mes de abril. A mi alrededor me encuentro con demasiada gente a la que se lo han robado. Yo no sé qué narices decirles. Sólo escucho y no sé si es suficiente, no lo sé. Me gustaría tener la respuesta o una especie de Grial con la facultad de devolver los meses de abril, con sus lluvias -en abril, lluvias mil-, pero también con su sol radiante. Eso es lo atractivo del mes de abril, el contraste y también la seguridad de que tras la tormenta vendrá la calma, aunque esta sea preludio de una nueva tempestad.
Estas palabras van por ti, que me lees ahora, y espero que me sirvan como justificación si en algún momento has pensado que no me importaba lo que me decías. Sí me importaba, lo que sucede es que no tengo ni la más remota idea de dónde buscar el maldito mes de abril, no sé siquiera si ese mes existe en algún sitio o si vivir no es más que pasar de los fríos del invierno a los calores del verano.