Este fin de semana me iba a ir a la playa, pero al final la cosa se complicó y me quedé acá donde vivo, pero aproveché para darme un paseo con mi Cabocla, mis caboclitas y la cabocla-cuñada por el centro de Sevilla...
Primero fue una esquina en la calle Abades...

Y después las tres columnas de la calle Mármoles...

Hacía calor, pero cerca de las columnas había aire...

... y en La Pila del Pato encontramos agua...

Los pasos nos acabaron llevando hasta la Plaza de San Francisco y allí, en un año tan cervantino, no pude evitar fijarme en que nos encontrábamos entre cárceles...

... y en que quizás desde un mundo temporal paralelo,
Don Miguel de Cervantes podría vernos desde su celda mientras pensaba en cómo construir esa
puñetera novela que hacía tiempo daba vueltas por su cabeza.