Hace poco me harté de mi Mandrake 10.0 e instalé la versión
Mandriva 2005 Limited Edition. Muy bien, la verdad. En la línea de Mandrake: facilita, limpia, agradable y estable. Además la versión larga te instala un montón de plugins y software que no tienes que dedicarte a
buscar por ahí. Muy contento, oye.
El problema viene cuando me encuentro con
Kubuntu y, sobre todo, cuando la instalo en el portátil para sustituir al condenado
GuadaLinex. Me ha gustado muchísimo esta Kubuntu. También es muy agradable en su apariencia y además trae menos software, lo que es una ventaja si bien se mira porque ya me diréis para qué quiero yo dos programas de correo, varios reproductores multimedia y no sé cuántas cosas más multiplicadas. Por si fuera poco, parece que a partir del próximo año, GuadaLinex se basará en
Ubuntu, con lo que podría tener la misma distribución en el trabajo y en casa, aunque con escritorios diferentes porque lo que a mí me gusta es KDE, que es más
cool.
Me debato entre abandonar Mandrake-Mandriva por esta Kubuntu o no. No sé, lo cierto es que me da pereza tener que instalar java y demás, ahora que lo tengo todo funcionando y, además, no sé si Kubuntu me reconocerá el iPod que me voy a comprar mañana mismo, mientras que, según he leído, la versión 2005 de Mandriva lo reconoce del tirón y puedes trabajar con el aparatillo sin problemas gracias a Amarok.
En fin, lo que me pasa es que soy un culo de mal asiento al que le gustaría ser
geek, pero que carece de los conocimientos necesarios para enfrentarse a la máquina y conseguir que su software haga todo lo que tú quieras.