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Caboclo, te prevengo de los pactos con el diablo: dadas las temperaturas del infierno, lo que allí denominan una cerveza bien fresquita tiene una temperatura, aroma y sabor como de recién extraída de público mingitorio en caseta de feria a las cuatro de la tarde.
De hecho, debo aclararte que el estudio de los últimos manuscritos del Qumrán ha arrojado nueva luz sobre el asunto de la caísda de Luzbel. Parece ser que el famoso "non serviam" derívase de que le tocaba turno de poner las cervezas en la barra celestial y no se daba la suficiente celeridad en el asunto, por lo que, cuando el Altísimo invitó a una ronda a los amiguetes, pero insistió a Luzbel en que llegaran fresquitas, este dijo que las sirviera Rita, y malhumorado, se cambió el nombre a Lucifer (para que no lo llamaran de la barra ni desde las mesas) y se fue a un sitio donde eran menos escrupulosos con la temperatura cerveceril. Y si no, piensa a dónde mandamos los aficionados al que nos pone la cerveza tibia...
Hay que hacer la excepción de las cervezas "pesadas", pero casi todas nos llegan de países habitados por luteranos, calvinistas, etc., lo que podría tener que ver con el concepto de libre interpretación de las Escrituras.
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