Curiosidad
-No es amor, sólo curiosidad -dijo él.
Silencio. Después, estrépito de sueños rotos.
-Sólo curiosidad.
Se cruzaron las miradas y, pese a lo que cabría esperar, sus labios rozaron las mejillas del hombre mientras las manos acariciaban su cuello en un gesto de comienzo que era, a la vez, ceremonia de despedida. Ella era una diosa y él un canalla.
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://caboclo.blogalia.com//trackbacks/8510
Comentarios