Hay lugares que no sé qué es lo que tienen pero me parecen cargados de un sentido profundo muy a menudo difícil de explicar. Me gusta pensar en ellos porque son lugares a los que con casi total seguridad nunca podré ir. Ispahán es uno de ellos. Supongo que la culpa de todo la tiene el cuentecito de Jean Cocteau...
El gesto de la muerte
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana: me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana, ¿por qué le hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.
También debe tener algo de culpa la mezquita de la ciudad con su cúpula en forma de bulbo...
... o el Mihrab de su interior...
Lo más probable es que sea el conjunto de todo, o quizás se trate solamente del deseo de ver la muerte cara a cara, pero no huir hacia Ispahán, aguantar "a puro macho" su mirada de desafío o de sorpresa, quién lo puede saber sino ella misma.